Nestor Chayelle: 7 de marzo, Día del Campo

¿Muchas veces no te pasa que estas harto de vivir en la gran ciudad? Aunque muchas veces no te des cuenta, tu calidad de vida se va desgastando…

El 7 de Marzo, se celebra en muchos países el Día del Campo, para conmemorar a todos aquellos que viven y trabajan en el campo.

7 de marzo, Día del Campo

El Día del Campo tiene sus orígenes en una tradición popular Argentina. Esta celebración que ya se ha adoptado a nivel internacional pone de manifiesto la enorme importancia que tiene el medio rural para que cada nación goce de bienestar social, económico y medioambiental.

Casi todos hemos tenido un familiar lejano o un abuelo que ha vivido en y para el campo, que tuvo un huerto o una granja. Tal vez por eso nos gusta tanto recuperar los lazos con el mundo rural, el instinto de producir nuestros propios productos de la tierra, o el placer de pasear por los montes sintiendo ese silencio y paz.

Pero, ¿cómo hemos perdido ese contacto directo con el campo? Hace un siglo, la mayor parte de la población vivía en el campo. Pero cuando llegó la Revolución Industrial todo cambió y desplazó paulatinamente a la población al cemento de las urbes.

Desgraciadamente esto ha provocado el abandono de los pueblos a los largo del tiempo, y con ello todas las costumbres y los oficios que se practicaban en los campos. Esto provocó verdaderos pueblos fantasma, donde ya no queda nadie, asociando el espacio rural a imágenes de desolación y envejecimiento.

El neorrularismo

Tras años de migración del entorno rural al urbano. Los jóvenes vuelven a ver el medio rural como un entorno con posibilidades para vivir y desarrollar su actividad profesional. Esta vuelta se debe en gran medida a un movimiento sociológico, que se conoce como neorruralismo y que se basa en ensalzar la vida sencilla en el medio rural.

Una vuelta del encuentro del hombre con la naturaleza, una manera de vivir más ecológica y sana. Gracias a este movimiento, se están volviendo a la vida muchos pueblos abandonados. En Francia ya son más de dos millones de personas que han abandonado las ciudades para volver al campo, o los neorurales españoles que ya representan el 17% de la población de los pueblos. Todas las cifras demuestran que la vida en los campos resurge de sus cenizas como Ave Fenix.

Tecnología en el campo

 

Pero no todo es bonito, la vida en los pueblos no es fácil, y no te proporciona todas las “comodidades superfluas” que te da la ciudad, pero actualmente se hace más liviano con la ayuda de las nuevas tecnologías, como es el acceso a Internet, proporcionando una conectividad que permite paliar el aislamiento intrínseco de los pueblos, dando la oportunidad de teletrabajar (trabajar en remoto), desplazándose a la ciudad puntualmente si es necesario.

Hay quien monta una tienda de productos ecológicos, o una producción artesanal de quesos, o mermeladas, o quien imparte cursos de cocina. Una inmensa  diversidad de opciones que acerca el productor al consumidor, socializando lo rural, proporcionando un recurso económico importante en estos tiempos de cambio que vivimos.

Un ejemplo claro lo podemos encontrar en Eloy Galán, un joven agricultor que ha comenzado su actividad profesional desde el emprendimiento y con la ilusión de que su proyecto vaya creciendo a la par que lo hace su esfuerzo.

Gestiona él solo un invernadero de agricultura ecológica que ocupa una superficie de 1.600 metros cuadrados y en el que cultiva productos de temporada (repollo, brócoli, coliflor, acelga y espinaca, entre otros).

Su objetivo, tal y como asegura este joven emprendedor, es “producir, producir y producir”, confiando en que todo su trabajo tenga una recompensa en el futuro y su proyecto agrícola llegue a ser todo un referente en el sector ecológico.

 

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