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El problema del efecto invernadero

En el momento en que muchos gobiernos se comprometieron en frenar las emisiones de dióxido de carbono (CO2), en el momento en que se empezó a demostrar que la economía puede crecer sin emitir gases que causan el efecto invernadero, en el momento en que el mundo había logrado que durante tres años las emisiones de CO2  no incrementaran. En ese momento es cuando un grupo de científicos publican un estudio en donde se devela que la propagación de otro gas en la atmósfera amenaza con quebrar todo lo que se ha logrado en contra del cambio climático: el metano (CH4).

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Gases que ocasionan el efecto invernadero

El metano (CH4), el dióxido de carbono  (CO2) y el óxido de nitrógeno (NOson los gases principales del conocido efecto invernadero. Aun cuando el dióxido de carbono es el causante del 80% del calentamiento global, el metano conserva 28 veces más calor (este proceso se conoce como forzamiento radioactivo). Afortunadamente, su concentración en la atmósfera es mucho menor.

Los autores del estudio, publicado en la revista Enviromental Research Letters, señalan que con los altos niveles de metano en la atmósfera, el panorama climático que se avizora no es el más factible. «Si queremos mantenernos por debajo de los 2º de subida, no podemos seguir este camino y necesitamos cambiar de rumbo ya», indica la investigadora de la Universidad de Versalles San Quintín (Francia) y coautora del estudio, Marielle Saunois.

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Debemos mantenernos por debajo de los 2º de subida

Otro de los datos que llama la atención en el mencionado estudio es: la repartición de la emisión del gas metano. Las emisiones de CO2 parecen determinarse por la riqueza de los países: mientras más rico o desarrollado sea, mayor es su emisión per cápita de dióxido de carbono. Mientras tanto, el 64% de las emisiones de metano, ya sea natural o antrópico, sale de las regiones situadas en el sur del paralelo 30º norte, es decir, las grandes áreas emisoras son África, Suramérica y el sur de Asia.

Por Néstor Chayelle