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Países desarrollados ¿Realmente queremos ser uno de ellos?

La llegada del siglo XX para la humanidad significó un avance exponencial en términos tecnológicos. Surgió el concepto del “desarrollo” como sinónimo de bienestar económico y obtención de bienes materiales.

Mientras la globalización promocionaba como objetivo político el sueño de ser un país desarrollado o en vías de desarrollo, el calentamiento global, los efectos invernaderos y el calentamiento de la capa de ozono eran problemas que aparecían como consecuencia.

Así, las Naciones Unidas abordan el problema medioambiental con la Primera Cumbre para la tierra en 1972, en Estocolmo (Suecia), en donde se presentan los principios para la conservación y mejora del medio ambiente. De la conferencia de Estocolmo surgieron otras cumbres hasta la llegada del Protocolo de Kyoto celebrado en diciembre de 1997, una de las reuniones internacionales más influyentes en materia medioambiental.

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El protocolo de Kyoto busca detener los embates del desarrollo

La globalización te hace desear el desarrollo económico

Es indudable que si nos preguntaran si deseamos ser desarrollados la respuesta más usual sería que sí. La globalización a través de los mass media ha construido, haciendo uso de la publicidad y las películas, un imaginario colectivo asociado al bienestar, el futuro, la salud, lo laboral; se exaltan grandes ciudades como New York, Shanghái, Rio de Janeiro, etc. ¿pero realmente ese “bienestar” está asociado al medioambiente y al bienestar social?

Existen ciertos fenómenos y datos económicos oscuros, como los siguientes, que certifican que el desarrollo parece sólo ser un cuento de hadas. Veamos:

  • Movimiento social Occupy Wall Street que ha liderado varias protestas en contra de las corporaciones financieras mundiales.
  • El Fracking que ha causado terremotos, contaminación de las aguas subterráneas y superficiales en EEUU e Inglaterra.
  • China posee uno de los aires más contaminados del mundo que puede llegar a ser 20 veces más contaminante de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Desarrollo Sostenible, una alternativa

Es a través del informe de Brundtland (1987) en el cual se presentan nuevos paradigmas, se repiensa la industrialización, los países ricos debían dejar sus viejos hábitos de vida y los países pobres debían dejar de seguir el modelo de los países industrializados. Ahora el desarrollo económico pasaba a un lado para abrir paso a un desarrollo sostenible que vinculara lo social, medioambiental y cultural.

 

Por Nestor Chayelle