¿Vives en una zona de alto riesgo? Consúltalo aquí – Nestor Chayelle

¿En qué zonas de riesgo vivimos? ¿A qué estamos expuestos? Especialistas de la UNAM y del Cenapred presentaron y mejoraron el Atlas Nacional de Riesgos, que permite conocer la ubicación de las principales fracturas que afectan la infraestructura de la Ciudad de México y del resto del país.

Esta información ayudará a la población a tener una mejor planeación de su patrimonio por la eventual aparición de fenómenos naturales, como los sismos. Así lo dieron a conocer este viernes durante una conferencia de prensa para presentar el proyecto ‘Análisis de la vulnerabilidad física de la subsidencia y al fracturamiento en la Ciudad de México’.

El panel, encabezado por el doctor Carlos Valdés González, director del Cenapred, y la doctora Dora Carreón Freyre, del Centro de Geociencias de la UNAM, se realizó en el Auditorio Mario Molina de la Facultad de Química de la máxima casa de estudios. 

Los especialistas informaron que el mapa indica las zonas de vulnerabilidad en rojo, verde y amarillo, que explica el grado de intensidad con que un fenómeno ocurre. Esa es una de las partes en donde la población debe tomar acciones para una nueva reubicación, aseguraron los especialistas.

El Atlas identifica la vulnerabilidad física del suelo de la Ciudad de México (y el país) y estima la fragilidad social en zonas de fracturamiento. Este problema afecta de diferente manera a la población, dependiendo del nivel socioeconómico”, dijo la doctora Dora Carreón, quien elaboró el estudio.

La idea -señalaron- es que la información debe de estar disponible para la gente y de una forma que sea entendible y adecuada. “Si el fracturamiento es importante, la recomendación es no esperarse y tomar acciones para no poner en riesgo a la familia”, advirtió por su parte el director del Cenapred.

Es un reto -dijo- tanto para las los investigadores como para las unidades de gobierno, “para tomar acciones que eviten posibles desastres”.

Eventualmente el poder de la naturaleza se va a manifestar, los fenómenos no tienen una solución, “pero tienen medidas de mitigación y podemos convivir con ellas”, abundó por su parte la investigadora universitaria. 

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